1 de marzo de 2009

Con el tiempo... ¿Habrá mejor Kung-fu fuera de China?

Hong Kong, como Región Administrativa Especial de la República Popular China desde 1997, es una zona for­mada por una península y varias islas, entre ellas la isla de Hong Kong, en el Mar de la China Meridional, en el delta del Río de las Perlas, junto a la provincia de Guangdong. Anteriormente había sido una próspera colonia del Reino Unido y eso empezó a notarse en todos los aspectos, y el Kung-fu no iba a ser menos...

El recorte de prensa escrita que aparece bajo estas líneas, fue publicado en 2005 y pertenece a uno de los tres periódicos principales y con más tirada de Hong Kong. En él se realizó un reportaje especial sobre Kung-fu, en el que se entrevistaba a Chau Wing Tak coincidiendo con la celebración del 50 aniver­sario de la muerte de Tang Fong. Como puede observarse en el fotomontaje, se incluyó la cubierta de la revista EL BUDO-KA n° 174 de 1989, en donde se puede ver al maestro Chau Wing Tak y su alumno, el también maestro Gabriel Soler. Mi maestro de Hung Gar, con el que me inicié, dejó de ense­ñar en el año 1983. En esa época, yo ya había empezado a impartir clases en Sabadell a un grupo reducido de personas. Tras el paso del tiempo, me di cuenta de que era necesario aprender más Hung Gar, por lo que necesitaba un maestro y si era posible, que fuese de la misma rama Tang Fong que había aprendido, que era lo que estaba haciendo hasta ese preciso momento.


Me reuní con mi maestro anterior y le expuse mi decisión de ir a Hong Kong para poder seguir aprendiendo con Chau Wing Tak. Él me dio su consentimiento con una carta de recomendación junto con un diploma y yo, con muchas ganas e ilusión y un montón de dudas y cuestiones sin resol­ver, me presenté en Hong Kong, ante Chau Wing Tak, que por aquel entonces ya tenía 61 años.
Después de una pequeña reunión mantenida con el maestro y un riguroso examen, decidió acogerme como alumno y de esta manera pasar a ser mi SiKung o 'abuelo marcial'. Mi aprendizaje con el maestro Chau Wing Tak fue muy benefi­cioso y enriquecedor, aportándome una serie de conocimien­tos que desconocía hasta ese momento, sintiendo que en mi interior el Sr. Chau Wing Tak iba a pasar a ser mi continua­dor, que era justo lo que yo necesitaba. La instrucción y aprendizaje mantenido con este maestro fue totalmente directo y privado en su propio gimnasio. Allí solo estábamos el maestro, el intér­prete, un gato, a veces un perro, un loro (que por cierto era muy divertido) y yo. De vez en cuando subía algún familiar a visitarnos, pero ningún otro practicante ni antiguo alumno.
Durante mi aprendizaje se trata­ron temas de armas, formas de mano vacía, "kam-la-sau" (técni­cas de agarre o atrape), correc­ciones de formas anteriores aprendidas con mi anterior maes­tro y enseñanza de nuevas for­mas, conceptos de combate, his­toria del Hung Gar, etc., y así, poco a poco, fueron disipándose mis dudas y enriqueciéndose mi Hung Gar.

Tras este primer encuentro con Chau Wing Tak, que tuvo una duración ininterrumpida de casi tres meses, realicé numerosos viajes a la isla en los que estu­ve con el maestro, de los cuales quiero destacar los del año 1995 y 2005. Quisiera resaltar una serie de sucesos his­tóricos acaecidos en concreto durante el transcurso de estos últimos dos viajes y así poner al lector en antecedentes. Éstos son la transformación de la ciudad colonial inglesa que era Hong Kong antes de 1997 y después de la misma, cuando pasó a ser una ciudad más de la China Popular, donde pude apreciar sus cambios socio-políticos, humanos y culturales. Por ejem­plo, en el año 1989, a sus ciudadanos se les veía contentos, enérgicos y muy orgu­llosos de ser de Hong Kong. Era una ciu­dad en pleno rendimiento, con multitud de negocios y establecimientos de todo tipo llenos de clientes, y en lo que se refiere al Kung-fu, que en definitiva, es lo que nos interesa, he de decir que cuando llegué, eran los últimos coletazos de lo que se conocía como la 'Meca del Kung-fu', donde sus buenos años habían sido los 60 hasta los 80.

A pesar de todo, el ambiente que se pal­paba era bastante aceptable, se puede decir que aún quedaba Kung-fu, en cam­bio, en el año 1995, la cosa ya fue total­mente distinta (año muy próximo al 97). Había mucha contrariedad, ciudadanos locos por sacar dinero de manera rápida y así poder marchar, gran temor al qué pasará con la entrada al país comunista, muchas fábricas cerradas (incluso polí­gonos), mucho paro, dejadez en la ciu­dad, gente que emigraba, sobre todo famosos del mundo del cine, del espec­táculo y de la canción, los cuáles emi­graban a países como Canadá, Australia, Estados Unidos, etc., y cómo no, tam­bién los respetados, famosos y reconocidos maestros de Kung-fu...

Muchos maestros de Kung-fu ya habían fallecido debido a su edad avanzada y los pocos ancianos que quedaban, la mayoría de ellos no enseñaban. Casi todos se dedicaban a la medicina "tid-ta" (curanderos).
En el caso del maestro Chau Wing Tak, en esos momentos, como cualquier otro en su misma situación, se encontraba temeroso por lo que pudiese pasar por el hecho de haber sido maestro de Kung-fu y todavía conservar su gimnasio. No hay que olvidar que antaño, el Kung-fu se había visto implicado en temas políticos o de características similares, y debido a que en el año 1997 se iba a producir un cambio político importante, era normal que el Sr. Chau Wing Tak tuviese una gran preocupación por todo lo acon­tecido y eso pudiera perjudicarle.
Todo su afán en esos momentos era poder deshacerse de todo lo que había en su gimnasio para evitar que le pudiesen implicar en temas relacionados con el Kung-fu, y en especial interés las armas de entreno que él poseía. Yo, en cierto modo, pude colaborar trayéndome numerosas cosas suyas a España por petición propia del maestro Chau Wing Tak. Hay que mencionar que por aquel entonces el Kung-fu ya empezaba a estar influenciado por el Wu-shu, sobre todo a nivel estatal: colegios, federaciones, etc.

En cambio, el viaje a Hong Kong del año 2005 fue distinto con respecto a los anteriores. Recibí una invitación acompañada de unas llamadas telefónicas en las cuales, a parte de la notificación de la invitación al memorando de Tang Fong, también me infor­maron del delicado estado de salud de mi maestro. Este memo­rando se celebraba por el 50 aniversario de la muerte de Tang Fong, que por cierto, hacía 30 años que no se había celebrado ninguno y que por este motivo era doblemente especial. Me alen­taron y sugirieron que debía presentarme a dicho evento. Así que, por todo lo ocurrido y combinándomelo con mi calendario laboral, decidí viajar hacia Hong Kong. Cuando aterricé en la isla, en su nuevo y flamante aeropuerto, considerado como uno de los mejores del mundo, aterrizamos en un pequeño islote en el que hay un puente de paso de vehículos que, curiosamente, ya había visto empezar su construcción en el año 1995.

A parte de este pequeño detalle, la verdad, el resto de la ciudad estaba totalmente cambiada en comparación a viajes anteriores. Se notaba un ambiente enrarecido, todo estaba diferente, sobre todo la gente. A muchos de ellos se les notaba que procedían de China Popular, con un gran afán de sacar dinero de cualquier forma, había censura en los medios de comunicación, la televi­sión emitía con otro tipo de programación, era otro estilo dife­rente al que yo recordaba, teniendo el de antes una mayor influencia inglesa con muchísima más calidad e interés en sus contenidos audiovisuales y programaciones. En definitiva, para la persona que haya viajado sólo una vez a Hong Kong y no haya tenido la oportunidad de haber visto la ciu­dad anteriormente, cuando ésta era una colonia inglesa, no podrá hacer comparaciones ni tampoco notar la diferencia entre una época y la otra.
Con respecto al Kung-fu, lo primero que hice cuando llegué, fue ir al Kwon (gimnasio) de Chau Wing Tak. Me impactó, pero no me sorprendió, el inmenso vacío que había en el mismo: pare­des totalmente desnudas, allí no quedaban ni muñecos de madera para el entrenamiento, ni sacos de golpeo, ni cuadros, ni fotos... nada de nada, excepto el santuario del maestro Tang Fong, con su foto y sus correspondientes inciensos, además de la figura Kuan Kung. Por que, eso sí, Chau Wing Tak siempre ha demostrado tener un respeto y un cariño enorme a su maestro Tang Fong.

Por lo demás, hoy por hoy en Hong Kong solamente queda el Wu-shu deportivo de la China Popular. No es que tenga algo en contra de esta modalidad e incluso es más, podría decir que hay practicantes muy buenos y que hacen cosas increíbles, pero hay que entender y tener muy clara la diferencia entre un deporte y un arte marcial. Por poner un ejemplo, pondré el Hung Gar de la rama de Tang Fong línea Chau Wing Tak, un estilo con su respectiva tradición y linaje. Pero como decía anteriormente, en Hong Kong prácticamen­te los estilos marciales considerados tradicionales no existen ya que el gobierno actual no los permite. Es más, palabras que antes se utilizaban como pueden ser "ko shoc", "kuen shoc" o "mou shoc" que tenían connotaciones marciales, ya no están permitidas y son sustituidas actualmente por "club de estudiantes" o formas de expresión similares. En definiti­va, una lástima.

Siento y lamento si he podido romper de alguna manera el sueño de alguna persona y a su vez el enigma que había sobre Hong Kong ¡Pero todo cambia! Aunque no me guste decirlo, posiblemente con el paso del tiempo habrá mejor Kung-fu y más auténtico fuera de China y de Hong Kong que dentro, o sea, en lo que para ellos sería el extranjero.

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